Terapias

¿Regularización o terapia de aprendizaje?

Daniela fue citada en el colegio de su hijo Mateo. No sabe muy bien qué esperar  y se siente ansiosa. Al llegar a la escuela, la maestra Claudia le cuenta que ha notado que el rendimiento de Mateo y sus calificaciones han disminuido. La maestra Claudia no está muy segura de qué recomendar, cita a Daniela para hablar de posibles causas y de soluciones a un problema que comienza a afectar a Mateo. ¿Qué podemos hacer? 

En algún momento de tu vida parental o en tu práctica como docente posiblemente te topes con situaciones que requieran más atención en el área escolar. Buscas ayuda y encuentras en internet o a través de recomendaciones dos recursos: la regularización o la terapia de aprendizaje, sin embargo, quizás no estés muy segura o seguro de la diferencia. 

¿Qué estrategia conviene: terapia de aprendizaje o regularización escolar?

En este artículo reflexionaremos sobre las diferencias entre la regularización escolar y la terapia de aprendizaje para saber con más seguridad qué herramienta es útil de acuerdo a las necesidades de tus hijas e hijos o alumnas y alumnos. 

Primero que todo, puntualicemos lo siguiente: la regularización escolar y la terapia de aprendizaje son procesos muy distintos y persiguen diferentes objetivos. Veamos porqué…

Regularización escolar

La regularización es una herramienta muy útil cuando el conocimiento adquirido en la escuela debe reforzarse. El objetivo de ésta es trabajar y sacar adelante temas académicos propios de un programa escolar. Es muy útil cuando no hay dificultades para aprender los contenidos de la clase pero los alumnos o las alumnas necesitan un poco de más tiempo para asimilarlos. 

La regularización se enfoca en volver a enseñar o cambiar la manera de enseñar los conceptos del temario escolar y reforzarlos.

Por ejemplo, Carlos cursa primer año de secundaria y próximamente presentará el primer parcial. El problema es que Carlos no se siente interesado y motivado por la álgebra y tiende a dibujar animé en clase. Se ha perdido de varias explicaciones y ahora no entiende muy bien cómo realizar ecuaciones de tipo x+a=b. Carlos no tiene problemas para abstraer información y hasta este momento ha tenido un buen desempeño en el uso de las matemáticas. Carlos es veloz en el cálculo mental y le gusta mucho seguir planos y esquemas para armar pequeñas maquetas tomando las medidas necesarias. 

En este caso en particular, observamos que Carlos tiene una laguna en el temario de matemáticas debido a constantes distracciones. Le vendría muy bien recibir apoyo de un tutor o tutora que le ayude a ponerse al corriente de los conceptos que no logró aprender. Es muy importante que la regularización escolar sea personalizada y precisa. La persona elegida para regularizar debe empezar desde un tema previo para valorar qué tanto se sabe hasta el momento y elegir un punto de partida, una vez hecho este repaso, puede trabajar puntualmente en los temas que requieren un reforzamiento o práctica. 

La mamá de Carlos contrata al profesor Alonso quien acude los lunes y los miércoles a la casa del alumno. Le explica con paciencia todas sus dudas dando una clase muy personalizada y al ritmo de su alumno. Una vez aprendido el método y el camino para resolver las ecuaciones; el profesor Alonso brinda ejercicios para que Carlos practique. Lo ideal es que Carlos necesite menos apoyos con el paso de las semanas hasta pueda resolver las ecuaciones por sí solo y continúe con su programa escolar. 

Hay otros casos en los que la regularización resulta muy beneficiosa como es el caso de las niñas y niños que han tenido que permanecer un tiempo en el hospital por algún accidente o cirugía y lamentablemente han perdido muchas clases, pero todavía pueden continuar en el ciclo escolar. Por otro lado, se puede pedir apoyo de un tutor o tutora cuando la familia ha pasado por una mudanza que implica el cambio de colegio cuyo sistema y programa de estudios difiere del anterior. 

Terapia de aprendizaje

Ahora bien, analicemos el siguiente caso. Sebastián es un niño de once años y está a punto de perder el ciclo escolar. La psicóloga de la escuela ha hablado con los papás sobre la posibilidad de repetir el año. Ha tenido bajas calificaciones y en el salón de clases le es muy difícil poner atención, se pone de pie todo el tiempo y sus apuntes nunca están completos. Pareciera que Sebastián no está pudiendo disfrutar o crear sentido de la experiencia escolar. En este caso, estamos ante un fenómeno que compete a todas las materias en todos los espacios y contextos de la escuela. Muy probablemente, Sebastián necesita apoyo para desarrollar habilidades que le permitan aprender y desenvolverse en el medio. En este caso, Sebastián requiere de una terapia de aprendizaje. 

La terapia de aprendizaje invita a pensar sin dar fórmulas o respuestas. Busca activar los procesos cognitivos y expandir la resolución de problemas. 

La terapia de aprendizaje es un proceso en el que se aprende a aprender. Es decir, se enfoca en todas las fortalezas que necesitamos para adquirir conocimiento del mundo. Se trabaja en desarrollar atención, planeación, análisis de información, organización y resolución de problemas. Una buena terapia de aprendizaje da inicio en una entrevista a la familia y el o la terapeuta aplica una evaluación cualitativa y cuantitativa de la cognición del niño o de la niña.  Una vez arrojados los resultados de la evaluación se puede observar si hay alguna condición neurológica o algún desfase en el desarrollo cognitivo. Esto permite plantear una terapia que rehabilite las áreas que requieren atención. 

Una vez detectadas las necesidades y las situaciones que envuelven a Sebastián, la terapia de aprendizaje procura atender los procesos mentales que necesitan reforzarse. La terapia no trabaja con el programa escolar o el temario de cada materia; en realidad trabaja por medio del juego y actividades lúdicas.

La terapia de aprendizaje le permite a Sebastián trabajar en mantener la atención en un estímulo y gradualmente aumentará su capacidad para atender otros estímulos. También aprenderá a organizar sus pensamientos y sus acciones para mantener un equilibrio con su medio ambiente. Dicha terapia ofrece la posibilidad de aumentar las habilidades requeridas para manejar, asimilar y discriminar toda la información que está recibiendo de la escuela y de sus múltiples entornos. 

Regresando al primer caso de este artículo, podemos concluir que la junta entre la maestra Claudia y Daniela: mamá de Mateo, debe ser un espacio de diálogo en el que se recabe toda la información posible sobre la situación de Mateo. ¿Desde cuándo ocurre? ¿Cómo? ¿Qué es lo que pasa? ¿Cuándo pasa? Conviene preguntar qué pasó antes y si hubo algún evento que pudiera detonar lo observado.

 Una vez que tengamos estos datos y, a sabiendas de las diferencias y objetivos entre terapia de aprendizaje y regularización escolar, podremos elegir con mayor seguridad qué hacer para apoyar a nuestras hijas/hijos o alumnas y alumnos. 

Espero que esta reflexión sea de provecho para ti y te haya inspirado.

Con cariño, 

María José. 

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