La terapia de aprendizaje
Terapias

Hablemos de la terapia de lenguaje

Una de las características más fascinantes de la humanidad es la capacidad de articular un lenguaje complejo y, por medio de éste, describir su entorno y establecer interacciones sociales ricas en expresiones, símbolos y significados. 

En vista de todas las funciones que tiene el lenguaje podemos pensarlo como una caja de herramientas. Cuando necesitamos informar disponemos de una, cuando es preciso preguntar utilizamos otra y cuando queremos expresar nuestros sentimientos usamos otra herramienta muy distinta.

Para poder utilizar todo lo que hay en esta caja de herramientas nuestra mente tiene que desarrollar un pensamiento simbólico y abstracto. Y además de las funciones cognitivas, el proceso del habla requiere de todo un conjunto de movimientos musculares y óseos. ¡Fascinante!


A través del lenguaje podemos construir, almacenar y razonar conceptos. 

¿Terapia de lenguaje?

En ocasiones, podemos toparnos con dificultades para acceder a nuestra caja de herramientas por diversas causas. Por ejemplo, si existen dificultades para entender o procesar el lenguaje, estamos hablando de un trastorno receptivo. Por otro lado, cuando hay dificultades para utilizar el lenguaje en un contexto adecuado o su uso no sea eficiente o variado estamos ante un trastorno expresivo. 

En estos casos conviene un espacio terapéutico de trabajo en donde se integren métodos, estrategias y técnicas para la evaluación, diagnóstico y tratamiento de alteraciones auditivas, de la voz, del habla y del lenguaje.

¿Quién necesita una terapia de lenguaje?

De acuerdo con la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición (ASHA), los trastornos del habla son variados y requieren de intervención terapéutica.

  1. Trastornos de la articulación. En estos casos, las palabras se emiten de forma incorrecta porque hay una dificultad para producir sonidos.
  2. Trastornos con respecto a la fluidez. Se determinan cuando el habla se interrumpe por pausas anormales o sonidos prolongados o repeticiones. Un claro ejemplo es el tartamudeo.
  3. Trastornos con respecto a la resonancia. Existen dificultades para modular el tono, el volumen y la calidad. A veces se puede llegar a hablar con un tono tan alto que pueden existir lesiones en la garganta o en los oídos. 
  4. Disfagia. Son todas aquellas dificultades para tragar los alimentos o las bebidas por cuestiones que involucran movimientos óseos y musculares.

Estas alteraciones pueden deberse a diversas causas como algún retraso en la adquisición del lenguaje o fallas en la organización motora de los órganos fonoarticulatorios. Por otro lado, dichas alteraciones pueden aparecer cuando está presente algún trastorno del neurodesarrollo como el trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención o síndrome de Down. También es posible que estas dificultades se deban a una lesión cerebral debidas a un traumatismo o a un accidente cerebrovascular.


Los trastornos del lenguaje implican a la articulación, comprensión y comunicación.

¿Cómo funciona la terapia de lenguaje?

La terapia de lenguaje ofrece un espacio amigable y ameno para las niñas y los niños considerando que padecer algún tipo de trastorno de lenguaje puede tener importantes implicaciones emocionales y sociales. 

Como primer paso, es vital entrevistar a las familias para conocer datos de la historia de vida de la niña o del niño, posteriormente tocará realizar una evaluación que permita identificar la causa de la dificultad presentada. Una vez recopilada dicha información es posible emitir un diagnóstico y plantear un tratamiento dependiendo de la o las causas de las alteraciones identificadas.

Las y los terapeutas de lenguaje hacen acopio de diversas estrategias para sobrellevar las dificultades de cada trastorno. En muchas ocasiones se trabaja de manera individual pero también se puede trabajar en pequeños grupos. Se pueden utilizar toda clase de materiales de texturas y temperaturas variadas, se incluyen también imágenes en formato impreso o en aplicaciones de una tablet o iPad. 

No hay que olvidar que gran parte de la intervención consiste en conectarse con la/el terapeuta para imitar y realizar diversos ejercicios que involucran el movimiento del cuerpo para fortalecer el habla y los mecanismos de lenguaje. Otra de las herramientas comunes utilizadas en la terapia es el masaje facial que estimula movimientos que ejercitan la lengua, los labios y la mandíbula con la finalidad de incrementar la atención oral.


El mejor tratamiento se elige con base en la edad, intereses, afectaciones y características de cada persona.

Finalmente, es importante que la/el terapeuta de lenguaje trabajen en equipo con la familia ya que involucrarla es parte fundamental del proceso. Debe existir un plan de trabajo para la casa con estrategias adecuadas a dicho contexto, de esta manera se asegura un proceso continuo debido a la práctica y a la constancia. No hay que perder de vista que el proceso para superar cualquier trastorno lleva tiempo y nuestras niñas y niños requerirán de paciencia, respeto hacia sus procesos y nuestra comprensión y apoyo constantes. 

Espero que esta reflexión sea de provecho para ti y te haya inspirado.

Con cariño, María José.

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