Familia

Cuatro puntos para prevenir el abuso sexual infantil.

El tema del abuso sexual infantil es un tema que nos mueve fibras muy sensibles y como mamás y papás queremos darles herramientas para cuidarse y reconocer lo bueno de lo malo, sin embargo, muchas veces no sabemos cómo hablar del tema de manera que nos demos a entender. No queremos ser muy explícitas o explícitos por temor a confundirles y, en algunos casos, sentimos que debemos «preservar la inocencia» y por eso llegamos a omitir información acerca del cuerpo y la sexualidad.

Primero que todo conviene profundizar más en el concepto. Cuando hablamos de sexualidad no nos referimos únicamente al coito. En realidad, la sexualidad va más allá de la acción de copular con fines recreativos o reproductivos. Cuando reducimos la sexualidad al coito no es de extrañarse que pongamos el grito en el cielo cuando se proponen talleres de sexualidad o educación sexual en el kínder. Desde esta óptica muchos creen que estas iniciativas generarán niñas y niños precoces y excesivamente curiosos.

Entonces…¿Qué es la sexualidad?

La sexualidad es un aspecto de la vida humana muy amplio y complejo que abarca:

  • Nuestro sexo determinado por los genitales
  • La manera en que cuidamos de los genitales
  • Identidad de género
  • Roles de género
  • Intimidad
  • Demostración afectiva
  • Orientación sexual
  • La reproducción
  • El erotismo

…entre otras cosas.

Ahora, viendo esta lista toca pensar en lo siguiente: ¿qué es lo que debe saber un preescolar sobre la sexualidad para garantizar su seguridad y prevenir el abuso sexual?

1. Límites claros entre lo público y lo privado

Es vital enseñar a las niñas y a los niños que hay partes del cuerpo que podemos enseñar a los demás y que hay partes que NO se deben enseñar. La distinción de lo público y lo privado crea un límite concreto y seguro en donde se marca claramente lo que podemos enseñar a otros y lo que debemos mantener para nosotros mismos. Se puede enseñar, por medio de dibujos o ilustraciones, cuáles son las partes públicas (las manos, la cara, los pies o los brazos) y distinguir las partes privadas que corresponden a los genitales, las piernas, muslos, pecho y nalgas.

Una vez hecha esta distinción es importante hablar con la niña o el niño sobre quienes pueden ver los genitales y para qué o porqué pueden hacerlo procurando que las reglas sean muy claras y específicas. La mamá, el papá o la niñera pueden verlos cuando les bañan, cuando les llevan al baño o les apoyan a cambiarse. Se tiene que tener muy claro quienes serán las personas que apoyen a las niñas y a los niños en actividades en donde tengan que estar sin ropa y mantener ese círculo lo más reducido posible. Así mismo, es importante trabajar en que puedan bañarse, vestirse e ir al baño de forma independiente de manera que estas actividades privadas puedan ejercerse con el menor apoyo posible teniendo muy claro el carácter privado de estas tareas cotidianas.

Aunado a esto, es importante enseñar que NADIE fuera del círculo de personas seguras debe ver, tocar o acariciar las partes privadas y tampoco debe pedirle a la niña o al niño que jueguen, toquen o vean las partes privadas de otra persona.

2. Las partes del cuerpo tienen nombre propio

En muchas ocasiones, ocultamos el nombre de los genitales y les apodamos con algo similar o alguna palabra inventada. Esto confunde y crea un clima de misterio que resta la posibilidad de hablar con claridad del tema del cuidado del cuerpo y de la intimidad. Cambiar el nombre de los genitales puede crear malos entendidos y, en casos extremos, dificultades para detectar si hubo un abuso o no lo hubo.

Volviendo al punto anterior, es importante señalar cuáles son las partes privadas por su nombre quitando el carácter oculto y el tabú que envuelve a los genitales. No es pilín, no es pizarrín: es pene. No es concha, no es papaya: es vulva. (Usualmente se cree que la parte externa es la vagina, pero ésta se encuentra en la parte interna.) Los nombres de las partes del cuerpo no son palabras anti sonantes: son palabras que señalan partes del cuerpo así como es la nariz, los ojos o las orejas.

3. Las muestras de afecto tienen un límite y no se dan a todo el mundo.

Las niñas y los niños resultan adorables y en nuestra sociedad está muy bien visto que vayan repartiendo besos a los familiares o sean dóciles cuando quieren cargarlos, besarlos o sentarlos en las piernas. Desde muy pequeños conviene validar y respetar que no son objetos de atracción. Por mucha ternura que les inspiren a los demás, las niñas y los niños no tienen porqué dar muestras de afecto si no lo desean.

Cuando permitimos que los adultos los toquen o invadan su espacio sin tomarlos en cuenta, estamos enseñando que el adulto tiene todo el derecho sobre su cuerpo. Si las niñas y los niños no se sienten cómodos saludando de beso o sentándose en las piernas de los demás entonces conviene validar los límites que ellos establezcan.

4. Hablar con confianza y no guardar «el secreto» del agresor

Se cree que la censura es un método efectivo para proteger, sin embargo, sucedo todo lo contrario. Cuando guardamos silencio hacia el tema del cuidado de las partes privadas no estamos dando las herramientas necesarias para reconocer los límites hacia el cuerpo de las niñas y los niños.

Por seguridad, es importantísimo crear un clima de confianza en donde se hable con libertad y precisión acerca de la sexualidad. Y, de igual forma, aclarar que deben avisar a mamá y papá si alguien ha hecho algo que cruza el límite entre lo público y lo privado.

Si el asunto nos pone los pelos de punta, será muy difícil para las niñas y los niños hablarlo ya que pueden relacionarlo con algo negativo. En muchos casos de abuso infantil, los agresores le dicen al menor que «esto» debe quedar entre los dos pues si alguien más lo llega a saber provocarán un disgusto o algo peor. Es por eso que la puerta al diálogo siempre debe quedar abierta para prevenir y proteger.

Se vale pedir ayuda

No cabe duda que la prevención del abuso es un tema fundamental y para abordarlo de la mejor manera conviene explicar cuáles son las partes del cuerpo, qué partes son públicas o privadas y cuáles son los límites que existen entre los niños y los demás.

Si te sientes muy perdida o perdido y no sabes cómo empezar puedes apoyarte de profesionales en psicología, desarrollo infantil o pedagogía para que te brinden ideas de materiales de apoyo, cuentos, ilustraciones o ideas para que puedas desarrollar el tema de una manera que sea comprensible para las y los más pequeños.

De igual manera te invito a que conozcas el enfoque de los talleres o clases de sexualidad que dan en las escuelas de modo que puedas acercarte más a lo que están aprendiendo tus hijos e hijas y averiguar cómo puedes apoyar en casa con los temas de prevención y salud.

Espero que te haya gustado este artículo y si quieres profundizar o necesitas apoyo y herramientas para poder hablar del tema con tus hijas e hijos ¡No dudes en contactarnos! ¡Estamos para apoyarte!