¿Cómo impulsar las fortalezas?
Familia

¿Cómo preparar a mis hijas e hijos para los retos del futuro?

Hablemos de fortalezas.

Fernanda está buscando un empleo. Salió de una entrevista de trabajo, y estaba postulándose como gerente de Recursos Humanos para una empresa grande. Ella está calificada para el puesto, en su empleo anterior tenía funciones similares y ya lleva algunos años de experiencia en lo mismo. Un par de días después, le hablan por teléfono explicándole que, si bien era buena candidata; encontraron a alguien con mejor inglés y optaron por la otra opción. 

En esta misma semana, llega la boleta de evaluación de Pau, su hija que está en 3o de Preescolar, describiendo que si bien muestra mucha creatividad, se vincula bien con sus compañeros y es muy hábil en el área motora, ha tenido dificultad en algunas áreas de lenguaje, en particular; el inglés.

Ante esta situación, y considerando el contexto; lo que pasaría por la cabeza de cualquier mamá sería ponerse a practicar con la pequeña todo el tiempo, pedirle que hable más claro, quizás llevarla a una terapia de lenguaje. Todas estas son cosas que están bien y que hay que considerar, pero si observamos la motivación por un momento, nos encontramos que lo que se está buscando es: ¿Cómo le hago para que mi hija sea feliz? ¿Cómo vuelvo a mi hija competente en esta empresa llamada vida? (O, en otras palabras, ¿Qué tengo que hacer para que mi hija sufra lo menos posible?)

Parte de ser mamá o papá es tolerar que las expectativas que tienen hacia sus hijas e hijos pudieran no cumplirse.

¡Detengámonos un momento!

Está claro que nos encontramos con una área de oportunidad para Pau, pero, ¿Acaso Pau irá a una entrevista de trabajo donde le pedirán inglés avanzado mañana por la mañana? 

¿Y si mejor ayudamos a Pau a darle las herramientas para que éste reto, y los que vengan después; los pueda afrontar de forma exitosa?

Desde el momento que los padres se vuelven papás (Desde el embarazo, ¡Incluso antes en muchas ocasiones!) se le colocan muchas expectativas a este bebé. (¿Será niño o niña? ¿A quién se parecerá? ¿Cómo será su carácter?) Estas preguntas se van resolviendo poco a poco, y siempre surgirán nuevas preguntas. Esto implica que los padres tienen que tolerar que muchas de sus expectativas no se cumplirán, aunque surge algo mucho mejor: una persona hecha y derecha, distinta a los padres y con mucho que aportar.

Al aceptar estas diferencias, nos es posible celebrar y permitir que nuestras hijas e hijos se identifiquen con estas fortalezas, es decir; capacidades de las cuales se puedan sostener. Y esto se hace mencionando de forma frecuente cuáles son sus habilidades, ayudarles a desenvolverse más con estas fortalezas y darles un lugar importante dentro de la dinámica familiar. Por ejemplo: Si tenemos un niño que es hábil socialmente tendremos que compartirle que nos impresiona la facilidad con la que hace amigos y darle la oportunidad para llevar amistades a la casa para conocer a sus nuevas amigas y amigos. Otro ejemplo es que si tenemos una chica que es buena en matemáticas podemos pedirle ayuda para hacer las cuentas de las compras para la casa.

Aceptando la individualidad de nuestras hijas e hijos podemos apoyar el desarrollo de sus fortalezas.

Pero…¿porqué?

  • Uno de los principales indicadores de salud mental es la capacidad de desenvolverse de forma natural en su propio medio. Para esto, la niña y el niño ha de comprender que sus fortalezas son valiosas y positivas. 
  • La capacidad de una persona para poder mejorar y corregir sus áreas de oportunidad depende de tener una base sólida sobre sus propias capacidades. Es decir, tener una visualización clara acerca de lo que puede hacer. Esto permite que haya un sentimiento de auto-compasión. “Si bien no soy perfecto, sé que soy capaz y por lo tanto puedo mejorar” 
  • Cuando hay aceptación de parte de las madres y los padres a las características individuales de su hija/o, permite que se forme como persona. ¡No queremos pequeñas extensiones de nosotros mismos! Lo que queremos es que, a la larga, sea una persona independiente y sana.

Hay que recalcar que hablar y recalcar las fortalezas de tus hijas e hijos no implica abandonar los límites y la estructura que también necesitan. No estamos hablando de abandonar las expectativas, sino cambiar el enfoque de: 

«Pau, te fue mal en lenguaje, tienes que mejorar«

a… 

«Pau, eres buenísima llevándote con tus compañeras y compañeros. Seguro que cuando aprendas más inglés vas a hacer muchos amigos de otros países.»

Este cambio, si bien es sutil, permite que nuestros hijos se apropien de sus propias capacidades para construir y crecer.

¡Espero que este artículo te haya gustado mucho y te haya aportado información útil!

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