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¿Cómo hablar del coronavirus con las niñas y los niños?

Recientemente me platicaron una anécdota en la que la hija de una colega estaba impresionada porque uno de sus compañeros de kínder dijo que el coronavirus era el responsable del fin del mundo. Si bien es cierto que ésta es una anécdota de corte infantil, hay muchas adultas y adultos que piensan muy similar a éste pequeñito y reaccionan en consecuencia al miedo.

En la actualidad estamos viviendo un momento de mucha tensión y alerta por el llamado coronavirus. Hemos visto mucho contenido en redes o en otros medios de comunicación que puede ser de utilidad pero también puede desinformarnos o asustarnos. Aunado a esto, las personas podemos comunicar desde nuestros temores generando un clima de ansiedad y temor.

Como madre, padre y docente, es lógico que nos preocupen varias cosas. En primer lugar, evitar a toda costa que las niñas y los niños se enfermen o sean portadores. En segundo lugar, nos preocupa estar bien informadas e informados para poder transmitir lo que realmente sucede a las y los pequeños para que desarrollen habilidades de autocuidado en caso de contingencia y para el resto de sus vida.

De acuerdo con la OMS; la COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto desde que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

¿Cómo puedo comunicar lo que sucede?

Primer paso: hagamos el ejercicio de ser críticas y críticos. Para ello, tenemos que buscar información en fuentes confiables y fidedignas. Lamentablemente muchas publicaciones en redes o comentarios no están basadas en referencias verídicas. En temas de salud y, en este caso: el COVID-19, la mejor referencia es la Organización Mundial de la Salud ya que trabaja con médicos, especialistas en salud pública, científicos y epidemiólogos quienes informan y dan recomendaciones muy específicas para prevenir enfermedades.

Lavarse las manos con agua y jabón o usando un desinfectante a base de alcohol mata los virus que pueda haber en las manos. ¡Es importante hacerlo con mucha frecuencia!

Segundo paso: Una vez que hayamos investigado, el reto será traducirle a las niñas y a los niños lo que hemos revisado. Puede ser algo difícil por el nivel de complejidad y quizás las palabras puedan confundirles. Para ello podemos hacer uso de una gran herramienta: Las historias sociales. 

La historia social es una serie de imágenes secuenciadas a modo de cuento o historieta que explica de manera visual (y a veces escrita) experiencias o situaciones difíciles de contextualizar. Se pueden utilizar para favorecer la comprensión de algún evento presente, pasado o futuro.

Cuando experimentamos algo muy complejo podemos angustiarnos. Somos seres que requerimos explicar los eventos que nos rodean para poder controlar nuestro entorno y reducir nuestros niveles de ansiedad. Como adultas y adultos las explicaciones verbales nos ayudan mucho; pero las y los niños necesitan un apoyo extra: el de las imágenes. Una fotografía o algún dibujo les da la posibilidad de ponerle un rostro a aquellas cosas que son muy abstractas y difíciles de comprender como puede ser un procedimiento médico, una pérdida en la familia o, en este caso, una situación de salud mundial.

Las historias sociales son muy fáciles de hacer, lo único que necesitas es acceder a internet para buscar fotos e ilustraciones y después usarlas en un presentación de Power Point o algún otro programa similar. ¡Incluso puedes hacer una con dibujos hechos a mano en una hoja o utilizar recortes de periódicos, revistas o fotografías!  En esta ocasión haremos un material dedicado a niñas y niños pequeños para explicar qué es el coronavirus. 

 Primero que todo, informamos qué es eso tan raro del coronavirus. Las ilustraciones apoyan nuestro relato que debe ser preciso y adecuado al lenguaje coloquial de la niña o el niño. En caso de que no sepa leer, lo hacemos nosotros como si estuviéramos narrando un cuento. Podemos señalar la imagen mientras leemos y preguntarle ¿Qué ves? ¿Qué te imaginas que pasa? Y a partir de lo que nos cuente podemos corregir y puntualizar la información.

Como estamos transmitiendo información delicada, es importante no saturar palabras o imágenes en una sola hoja. Por ello trataremos de comunicar una idea por página. Una vez explicado qué es el coronavirus, procedemos a informar qué provoca. En este caso nuestras explicaciones pueden ir de la mano con experiencias pasadas. Es decir, recordar algún momento en el que haya padecido fiebre y tratar de ubicar las sensaciones en el cuerpo y el calor en la frente. Podemos también imitar el sonido de una tos o actuar junto con la niña o el niño el cansancio haciendo movimientos y expresiones que hacemos cuando nos sentimos muy agotadas o agotados. Si bien es cierto que el COVID-19 no parece afectar a nuestras niñas y niños, se ha visto que pueden ser portadores del virus por lo que también es importante tomar precauciones.

En una tercera y cuarta hoja, tocará explicar cómo podemos cuidarnos. Cuando hacemos una historia social es importante que utilicemos un lenguaje positivo evitando las palabras «no» «prohibido» «nunca». Cuando limitamos algo de manera arbitraria no estamos dando paso a lo que sí podemos hacer. En este caso hablaremos de las medidas como acciones afirmativas. Noten cómo decimos «evitar tocar cara, nariz, boca y ojos» en lugar de usar la palabra «no».

En esta página de la historia trataremos con más detalle una de las medidas indispensables para cuidar de nuestra salud: el lavado de manos. Podemos revisar estas instrucciones mientras nos lavamos las manos con las niñas y los niños paso a paso.

Para recordar y tener presente nuestra rutina podemos imprimir esta parte de la historia y pegarla en el baño para que continuemos la práctica de lavado de manos. Podemos explicarles a las pequeñas y a los pequeños que los bichitos se quedan en nuestras manos porque las usamos para un montón de cosas. Y que es importante quitarnos esos bichitos para no enfermarnos. Podemos inventar alguna canción o rima para decirle adiós a los virus o a la suciedad mientras lavamos las manos.

En esta página reflexionamos sobre un tema muy importante: el cambio de rutina. Como parte de las medidas sanitarias, las clases se suspenderán un buen tiempo y eso puede llenarnos de angustia al no saber qué hacer con nuestras hijas e hijos. Será importante explicar qué va a pasar, y porqué se cancelarán las clases pero será aún más importante anticipar qué opciones tienen cuando se quedan en casa. Esta contingencia nos supone un gran reto ya que muy posiblemente tengamos que mantener distancia de otras personas por lo que salir a jugar en grupo o visitar lugares concurridos no será una opción. Les invito a buscar qué actividades pueden realizar en casa y establecer un plan balanceado de estudio, juego y esparcimiento.

Finalmente, tenemos que validar las emociones que puedan surgir en esta contingencia. A todas y a todos nos afecta de diversas maneras, a veces nos sentimos rebasados de ansiedad o podemos sentirnos con la certeza de que todo saldrá bien. Es importante explorar el área emocional de las pequeñas y los pequeños preguntándoles qué sienten, qué se imaginan que está pasando y qué les gustaría que sucediera.

En esta página observamos cuatro posibles emociones, podemos preguntar qué están experimentando y qué lo detona. Por ejemplo; si Susy se siente asustada podemos explorar qué le da miedo, quizás nos conteste que le da miedo enfermarse o que alguien más lo haga. Le expresamos que es normal sentirse asustada y podemos repasar las medidas para cuidar de nuestra salud y la de los demás. En cambio, Alonso puede sentirse muy contento porque quedarse en casa le parece muy divertido. En todo caso expresamos que es normal lo que siente pero recalcamos que lo estamos haciendo para cuidarnos. Karina nos puede contar que se siente triste porque no jugará con sus amigas y amigos en el recreo, en esta situación aceptamos lo que pasa y le ofrecemos posibilidades de hablar por teléfono u organizar alguna fiesta cuando la contingencia termine.

En resumen, las historias sociales son un gran apoyo para explicar qué está pasando y qué opciones tenemos para afrontar eventos que nos toman por sorpresa o nos suponen un cambio de rutina. Podemos leerlas cuantas veces sean necesario y explorar qué piensan y qué sienten nuestras niñas y nuestros niños para apoyarles a transitar por tiempos difíciles con el mayor aprendizaje emocional y social posible.

Les invito a que hagan sus propias historias sociales de acuerdo a las necesidades de sus hijas, hijos o alumnas y alumnos. ¡Las posibilidades son infinitas!

Espero que este artículo te haya inspirado.

Con cariño, María José.

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