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Aprendizaje Significativo

¿Qué es el aprendizaje significativo? 

Si recordamos nuestra experiencia en la escuela puede que nos venga a la memoria lo mucho que nos quejamos de repasar una y otra vez el trinomio cuadrado perfecto y las batallas constantes con los maestros preguntando “¿Y eso de qué me va a servir?” Después de resoplar con hastío, lo típico era que el docente te decía que este tipo de ejercicios te ayudaba a pensar con lógica y a comprender el funcionamiento lógico del mundo. 

Claro que no le creíste y a la fecha sigues sin hacerlo: no te acuerdas del trinomio cuadrado perfecto y mucho menos sabes cómo funciona la lógica del cosmos.

Lo curioso es que en algún momento de tu vida repetiste dichos ejercicios matemáticos hasta el cansancio y quizás hayas memorizado algunos de los pasos para resolver aquellos terroríficos números entremezclados con letras vacías de textos. Quizás lo lograste pero ahora ese conocimiento se ha ido y ahora no sabrías ni cómo empezar si te enfrentas nuevamente ante el trinomio cuadrado perfecto. ¿O me equivoco? Pero tienes una vivencia especial de tus días en la escuela; a lo mejor recuerdas con suma nitidez el día que hiciste un volcán de plastilina con tus compañeros para luego verter coca cola y bicarbonato al cráter y maravillarte con la explosión. O a lo mejor te acuerdas de un cuento ilustrado de los libros de la SEP que leías en la clase de español y aún tienes en tu memoria las imágenes de los personajes. A fin de cuentas, dichos aprendizajes podrían ser igualmente verosímiles que el trinomio cuadrado perfecto, sin embargo, ¿cuál es la diferencia entre aquéllo que se quedó en tu memoria y aquéllo que se fue a pesar de haberlo repetido tanto?

El significado que tuvo en tu vida. 

Por muchos años, la gente creyó que el aprendizaje únicamente se daba con la finalidad de cambiar la conducta , sin embargo, ahora creemos que el aprendizaje va mucho más allá de eso ya que conduce a un cambio en la experiencia de vida. 

El término del aprendizaje significativo fue introducido por el psicólogo y pedagogo David Ausubel quien dijo que si tuviera que reducir la psicología educativa a un solo principio, enunciaría este: “El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente».

Esto quiere decir que tenemos que considerar lo que el alumno ya sabe para encontrar un punto de encuentro con lo que queremos enseñar. El aprendizaje significativo ocurre cuando una nueva información se conecta con lo que ya se sabía de antemano. Para ello es de suma importancia que los conceptos que queremos presentar estén claros y disponibles para la estructura cognitiva del alumno en cuestión. 

En la medida en que los nuevos conceptos se anclen a los que se tenían previamente; el aprendizaje crecerá y se expandirá adquiriendo un significado útil y plausible que permanezca en la persona de manera no arbitraria. A eso lo llamamos evolución. 

Ahora bien; ¿cómo podemos adecuar nuestra enseñanza para que el aprendizaje sea verdaderamente significativo? 

  1. Seamos lógicos y lógicas. Debemos presentar el material de enseñanza de manera secuenciada. En vista de que los conocimientos que enseñamos deben anclarse con lo que el alumno (a) ya sabe es necesario observar y evaluar qué es lo que ya trae consigo y domina. El punto es iniciar precisando y ampliando lo conocido antes de introducir algo nuevo.
  2. Observa qué motiva a tus alumnos y alumnas. Todo lo que utilizamos debe tener el potencial de desarrollarse de manera libre y sustancial con el nivel cognoscitivo de nuestros alumnos. Es indispensable que prestemos atención al momento del desarrollo en el que están así como sus intereses y preferencias. Por ejemplo; si estamos trabajando en conteo con preescolares convendrá introducir materiales de los personajes favoritos o de la película infantil que esté en boga en ese momento. Habrá mucho más interés y convicción si contamos 10 “Buzz Lightyear” en lugar de rellenar pelotitas en una hoja de trabajo.
  3. Sé flexible y permanece alerta. Observa las fortalezas y las áreas de oportunidad. Si ya observamos gustos e intereses podemos dar un paso más adelante. ¿Qué es lo que más le llama la atención a tu alumno? ¿En qué se considera una experta tu alumna?  Conozco un caso de una alumna que en lugar de tomar apuntes realizaba dibujos mientras atendía las clases, generalmente esto le generaba problemas ya que parte de la expectativa de los maestros era que tomara apuntes como el resto de sus compañeros. A pesar de los buenos resultados que obtenía y, sobre todo, que estaba aprendiendo era muy difícil que se aceptara algo distinto a lo preestablecido. ¡Sal del molde! Tu objetivo es que el alumno aprenda y qué mejor si ya ha encontrado una manera de hacerlo. 
  4. Sé sensible y prioriza. Para que cualquier tipo de aprendizaje sea plausible, es necesario que el alumno o alumna muestren disposición para aprender y en muchas ocasiones es posible que no exista dicha motivación. Cabe destacar que lo procesos de adquisición de conocimientos se inhiben cuando hay situaciones emocionales difíciles de sobrellevar. Interésate por la salud emocional de tu estudiantes antes de cualquier otra cosa. A veces es mejor detenernos de los programas escolares y escuchar y desarrollar nuestra empatía hacia las situaciones de los alumnos y alumnas. Muchas veces ocurren acontecimientos que son difíciles de procesar y nuestro apoyo es mucho más significativo que la transmisión de conocimientos de los programas educativos. ¡Recuerda que siempre existe la oportunidad de trabajar en la inteligencia emocional y esto es mucho más importante que cualquier competencia académica!

Esperamos que estas estrategias te hagan sentido y las puedas aplicar a tu práctica profesional (y personal). Te invito a que recuerdes a un maestro o maestra que haya sido de gran importancia para ti y de esta manera reflexiones en lo significativa que resultó cierta enseñanza. Te apuesto que más allá del conocimiento que te transmitió hay un fuerte componente emocional que marcó tu experiencia de vida. Te invito a reflexionar que más allá de ser agentes de un sistema de educación burocrático y aburrido, quienes enseñamos tenemos la gran responsabilidad de formar seres humanos con la capacidad de disfrutar y de apropiarse de su entorno para que se sientan seguros y capaces de crear y lograr todo lo que se propongan.  

Con cariño

María José

“Cuando la flor no florece, modificas el entorno en el que crece, no la flor.”

Frase obtenida en el sitio web: Petales España

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